El parque Aripuca en Puerto Iguazú ofrece un recorrido cultural que representa el trabajo de los guaraníes y su relación con la selva misionera, sin riesgos de la selva real.
Se mostró una trampa tradicional llamada aripuka para capturar aves vivas sin dañarlas, usada para autosustento, y una versión gigante de 500.000 kilos construida en cuatro años con troncos autóctonos de 200 a 500 años.
Descendientes guaraníes cantan y bailan, hay feria de artesanías y énfasis en concientizar sobre respeto al medio ambiente contra la codicia humana.
El predio tardó cuatro años en construirse, rescatando árboles caídos para valorizar especies en extinción.