Argentina expulsó al encargado de negocios iraní tras declarar terrorista a la Guardia Revolucionaria, marcando un avance inédito en reclamos por los atentados a la AMIA y embajada israelí, a diferencia de gobiernos previos.
Israel celebró la decisión, alineando a Argentina con su lucha antiterrorista y la de Estados Unidos en ONU, mientras el experto Walter Flores la vio como posicionamiento ideológico riesgoso.
Condujeron que ningún gobierno había progresado tanto pese a la falta de colaboración iraní en entregar sospechosos.