En Gran Hermano, Zoe usa su derecho a réplica para confrontar a su ex Manu, acusándolo de manipulador y mentiroso ante los compañeros, leyendo un texto preparado donde lo tilda de hipócrita y egocéntrico.
Manu se defiende negando manipulaciones, revelando que casi internó a Zoe por su estado, y cuestiona por qué sus padres la apoyaron. El panel critica el segmento como guionado, holograma y circo, burlándose de Zoe por no hilvanar frases y Manu por caer la careta.
Zoe celebra ganar trabajo en streaming post-réplica, mientras el debate panelístico ve a ambos como problemáticos, prefiriendo participantes reales de carne y hueso.