La vigilia por Malvinas en San Andrés Giles, que lleva 29 años, reunió a veteranos, familiares y jóvenes en un homenaje a los caídos, comenzando con la bandera argentina de fondo en el pase televisivo.
Santi Martel, hijo de un caído, leyó la carta que su padre le escribió desde las islas, un legado de enseñanzas que emociona cada vez más. Relató su experiencia en actos con excombatientes de todas las edades y su visita a la tumba paterna en Malvinas en 2021.
Alberto Puliel, veterano reincorporado en abril de 1982, contó su llegada a la isla el 13 de abril y el dolor del regreso. Destacó la obligación moral de mantener viva la memoria, organizada por adherentes y veteranos sin politizar, con instituciones locales pintando monumentos y jóvenes cantando el himno.
Malvinas une a los argentinos sin grieta, un sentimiento transmitido a nuevas generaciones que lo viven como propio, malvinizado desde escuelas y hogares. Puliel enfatizó que antes era algo lejano, pero ahora corre por la sangre.
Rosana Guber, antropóloga, compartió sus investigaciones desde 1989 sobre soldados, pilotos y marinos, vividas con perplejidad en 1982 ante el cambio drástico de clima social post-recuperación de islas.