En ciudades de Estados Unidos como Los Ángeles surgió un servicio tipo Uber que paga 20 dólares por hora a personas para grabar su día cotidiano con el celular y entrenar inteligencia artificial.
Las grabaciones interesan actividades domésticas como cocinar o lavarse las manos, reconociendo objetos como sorrentinos o calamares mediante una app.
Los conductores bromean sobre la privacidad y comparan con Skynet, alertando que la gente entrega datos personales fácilmente.