Expertos desarrollan nanorobots magnéticos para tratar desprendimientos de retina difíciles, inyectándolos en el ojo para empujar la retina desprendida a su lugar mediante un campo magnético externo.
El tratamiento evita riesgos de burbujas de gas o aceites de silicón en casos inferiores, donde métodos tradicionales fallan; se probó exitosamente en animales y Fase 1 en humanos con 5 casos exitosos.
El retinólogo y patólogo ocular impulsaron esta innovación disruptiva ante la nanotecnología médica, que altera propiedades de materiales y promete curas pese a dificultades de financiamiento.
Los avances incluyen propiedades magnéticas y compuestos para diagnósticos y tratamientos, acostumbrando a la idea de nanopartículas dentro del cuerpo humano.