La cardióloga Gravano contó que es imposible controlar el robo de drogas como fentanilo en hospitales, pese a trazabilidad y devoluciones obligatorias de ampollas, porque profesionales encuentran formas de sustraerlas para uso personal o venta.
Anestesistas mienten sobre cantidades usadas o desvían para pacientes ficticios. Todos los servicios médicos lo hacen, no solo anestesia, por estrés en guardias de 24 horas buscando confort o placer recreativo.
Relató caso en hospital bonaerense donde anestesista drogado con fentanilo no indujo bien la anestesia a paciente baleado, que quedó semi-despierta y falleció, sin saber si por adicción del médico o condición del paciente.