Graciela y Mabel se encadenaron a un semáforo frente al Congreso para reclamar turnos médicos negados por el PAMI, denunciando que el gobierno les impide vivir dignamente al recortar prestaciones de salud. Graciela, operada de tumores, necesita estudios previos a una nueva cirugía que PAMI no autoriza, y solo obtuvo turno tras la protesta en vivo.
Una ambulancia del SAME asistió a Mabel, quien sufrió baja de presión y vómitos por el estrés, y reveló su cáncer para exigir atención de su cirujano de 38 años, rechazado por PAMI que deriva a hospitales públicos. Otra jubilada, Ana, criticó la humillación de encadenarse para obtener remedios como los de asma que cuestan 89.000 pesos con jubilación de 350.000 pesos.
Juan Eliseo cuestionó los viajes del presidente sin permiso del Congreso, calificándolos anticonstitucionales, mientras sobrevive con ayuda familiar y bolsones de clubes como Chacarita y River. Los jubilados protestan todos los miércoles por licuación de haberes: con 70.000 pesos compran hoy dos kilos de carne en vez de 20 hace dos años.
El periodista Adrián Salonia reportó agresiones verbales de una automovilista a manifestantes pese a tránsito liberado, y represión policial con cortes en Rivadavia. En el estudio, se vinculó a ajustes presupuestarios adicionales del gobierno que recortan atención médica e ingresos, generando reclamos masivos.
Carlitos, jubilado de Chacarita, fue prohibido de ingresar a estadios por la ministra de Seguridad Montoliva, mostrando cicatrices de represión reciente. Los manifestantes exigen respuestas al ajuste que afecta medicación oncológica y garrafas a 29.500 pesos.