Una jubilada se encadenó frente al Congreso en la esquina de Entre Ríos y Rivadavia para protestar por la negación sistemática de atención médica por parte del PAMI, denunciando que los jubilados están "condenados a muerte". Otra manifestante se descompensó con presión en 18 y recibió asistencia, mientras la policía custodia el lugar y también marcha por salarios.
La entrevistada, con tumores que necesitan operación pero negada hace dos años, afirma que "nos están matando directamente" y que es un "exterminio" usar el Fondo de Garantía de jubilados para otros fines. Exige tratamientos, estudios y operaciones, afirmando que la situación persiste hace años pero "ahora es peor".
El panel contextualiza con el próximo aumento jubilatorio de 2,9% por inflación de febrero, elevando el haber mínimo de 369.000 a 380.000 pesos más bono de 70.000, insuficiente ante las quejas.