Israel intensificó sus ataques aéreos contra infraestructuras de Hezbollah en los suburbios sur de Beirut, mostrando imágenes de explosiones masivas en Al-Ruiz el lunes y en Al-Gobeiri el martes, con bolas de fuego, humo denso y evacuaciones desesperadas de residentes tras advertencias israelíes que marcaron en rojo edificios cercanos a instalaciones del grupo.
El ejército israelí ordenó evacuar un radio de 300 metros alrededor de los objetivos, lo que generó un desplazamiento de cerca de un millón de personas del sur y centro de Beirut, provocando una crisis habitacional, humanitaria y de salud. En la zona de Jná de Beirut, la última ofensiva nocturna dejó 50 muertos y 21 heridos, según el Ministerio de Salud libanés.
En Catar, el asesor del primer ministro Majed Al-Ansari alertó en rueda de prensa sobre el cruce de "líneas rojas" con ataques a infraestructuras civiles como plantas desalinizadoras y redes eléctricas, vulnerables por las altas temperaturas, y criticó la normalización de violaciones reiteradas en la región, incluyendo operaciones iraníes como "Revelación Verdadera 4" contra EE.UU. e Israel.
Israel actualizó objetivos para eliminar altos mandos de Hezbollah y miembros alineados con Irán en el sur de Líbano, desde donde lanzan misiles y drones, sin confirmar aún los abatimientos. El gobierno libanés acusa injerencias externas de Irán, Hezbollah, Israel y EE.UU.