En fiestas ilegales instalaban bombas de infusión para administrar Propofol de manera continua, mientras un encargado ambuceaba manualmente a los participantes cuando el fármaco generaba apnea.
Los panelistas destacaron los audios demoledores que revelan esta práctica de alto riesgo, donde jugaban literalmente con la muerte de los involucrados, sumando cuotas de riesgo como robos. Mencionaron el caso de Fini, quien tenía problemas de adicción y un vínculo extra profesional con Hernán Boveri.
Expertos explicaron que el Propofol, un anestésico endovenoso usado en cirugías para sedación, es un líquido espeso blanquecino que requiere monitoreo estricto de oxigenación, intubación y respiradores mecánicos para evitar riesgos fatales. Fuera del ámbito hospitalario, existía un tarifario según el nivel de controles: más monitoreo, más costoso.
Recordaron el caso de Michael Jackson, quien murió por usar Propofol para dormir, un camino directo a la adicción y la muerte. Los opioides como fentanilo y derivados se restringen a usos médicos en hospitales.
El segmento concluyó señalando que el gobierno de Argentina está involucrado en lo que se observa.