Diego Olivero dejó a su esposa, una diseñadora mediática laburadora, tras años de matrimonio con hijos y boda cubierta por prensa. Pegó un portazo hace un mes, confesando no amarla más y mudándose.
La separación coincide con sospechas de manipulación de números en un local multimarcas de Pascua Nueva, donde él era contacto y una ex empleada denunció irregularidades contables. Pepe lo dio en potencial, pero producción sigue la pista.
Panel describió a la pareja como "re linda", ella querida y amiga de famosas, él famoso por añadidura. Confirmaron que no llegó a Pascuas, con fotos recientes en casamientos.