La Aripuca en Puerto Iguazú es una trampa gigante de 35 años construida con ejemplares nativos rescatados, como araucaria de 27 metros, homenaje a la selva misionera.
Proyecto de 50 años promueve producción orgánica con especies nativas; trampa tradicional guaraní atrapa vivo sin lastimar, metáfora ambiental para humanos.
Incluye 30 variedades de madera de tormentas y cierres de caminos con permisos; busca reflexionar sobre reposición forestal en una hora de visita.
Nació de maquetas y amigos; exhibe árboles como Tarumá y Araparia para educar sobre lo perdido en la selva.