El buque tanque ruso Anatólico Logdín llegó a la bahía de Matanzas con 700.000 barriles de crudo, el primer envío significativo en tres meses tras el bloqueo energético de la administración de Donald Trump, que dejó a Cuba en oscuridad con colapsos eléctricos y apagones diarios.
Cuba enfrenta crisis extrema: residentes cocinan con leña, recolectan agua de cisternas y hospitales al límite. El colapso total de marzo afectó ciudades enteras y 10 millones de cubanos.
En giro inesperado, Trump autorizó la entrada del buque por razones humanitarias, afirmando que no le molesta que Cuba reciba cargamento para sobrevivir, aunque generó ambigüedad y rechazo en la población, que critica tanto la política exterior estadounidense como la gestión del gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Estaciones de servicio cerradas y falta de transporte complican el día a día. Cuba consume ese volumen en menos de 10 días, por lo que el envío es solo un respiro temporal ante infraestructura deficiente y sin flujo constante, estirando la agonía de la isla.