Varios trabajadores consultados en la calle confiesan que no llegan a fin de mes debido a la inflación y los bajos ingresos. Un gastronómico labura ocho horas pero se ajusta al "hostigamiento", una docente recorre seis colegios y solo alcanza hasta el 15, un electricista independiente debe trabajar más para rendir.
Los entrevistados destacan el ciclo vicioso de pedir préstamos para pagar deudas previas y cubrir gastos básicos. Lamentan el nuevo aumento del colectivo de 681 a 715 pesos y afirman que "todo se está aumentando cada vez más".
Una pensionada cobra cerca de 400 mil pesos pero ni con trabajos extras llega, pagando préstamos con nuevos préstamos para subsistir.
Los testimonios reflejan resignación: "Hay que seguir laburando, sea el gobierno que sea".