Un adolescente de 15 años ingresó a la Escuela 40 de San Cristóbal, Santa Fe, con una escopeta oculta en un estuche de guitarra y abrió fuego a las 7:20 de la mañana, matando a un compañero de 15 años e hiriendo a otros cuatro o cinco estudiantes en el patio durante el izado de la bandera.
María, alumna de 18 años del último año, relató el pánico al oír los disparos, inicialmente confundidos con petardos, y cómo escapó rompiendo vidrios mientras un portero desarmaba al agresor. Admitió que el colegio registraba peleas frecuentes a la salida, consumo de marihuana normalizado y un reciente aumento de violencia en el último año.
Julián, padre de Nazareno (13 años, primer año), contó que su hijo dejó la mochila, saludó a un amigo y corrió al oír los disparos, saltando cercas para llegar a la calle. Descartó bullying directo a su hijo recién llegado, pero confirmó episodios como cortes de cara en peleas externas, aunque calificó el tiroteo como inédito en Argentina.
El psiquiatra Hugo Marietan analizó la premeditación al ocultar el arma, diferenciando psicosis (inimputabilidad en casos previos como Carmen de Patagones) de psicopatía, y enfatizó que bullying y drogas son frecuentes pero no explican solos el asesinato de pares. Ramiro, secretario de Gobierno municipal, reveló sumarios previos por violencia, intentos fallidos de charlas antibullying por rechazo escolar, presencia policial a la salida y falta de coordinación provincial; el gobernador Pujará envió ministros para asistir a las familias.
Los heridos están fuera de peligro, uno trasladado a Rafaela; la comunidad de 15-20 mil habitantes vive conmocionada en una ciudad donde todos se conocen y los chicos circulan libremente en bicicleta.