En San Cristóbal, crece la despedida a Ian Cabrera Núñez, el chico de 13 años asesinado, mientras vecinos abrazan a sus padres Miriam y Leandro en la sala velatoria.
El tirador de 15 años contó a sus abogados en contacto extraoficial que no sufrió bullying, tenía tendencias suicidas y autoflagelantes, y llevó la escopeta al colegio para quitarse la vida pero "no tuvo agallas" y disparó contra los demás.
Compañeros niegan bullying; la defensa podría usar esto para encuadrarlo como víctima de su propia crisis, aunque no intentó suicidarse. El entierro está pautado a las 10:30; la ciudad llora al hijo único de la familia.
Chicos expresan miedo a volver a clases, considerando la escuela el lugar más seguro tras el hogar; el shock afecta a toda la comunidad.