El pueblo de San Cristóbal, en Santa Fe, con 17.000 habitantes, vive conmocionado por el tiroteo en un colegio donde un chico de 15 años mató a uno de 13 e hirió a otros dos.
Durante el velatorio del niño fallecido, docentes debatieron el regreso a clases el lunes, temiendo que la campana evoque los disparos. Vecinos expresan shock, miedo y culpa colectiva por fallas en acompañamiento y redes sociales.
Los heridos se recuperan en Santa Fe y Rafaela. El autor está en instituto de menores. La tragedia deja un estigma imborrable en la comunidad tranquila.