Pipo Cipollati, ícono del rock nacional, enfrenta un desalojo inminente de su departamento en Balvanera porque la propietaria falleció y los herederos desean disponer de la propiedad. Debe entregar el inmueble el lunes próximo sin tener aún un lugar alternativo para mudarse, en una situación que el panel describe como desesperante y representativa del drama de muchos argentinos con los alquileres.
El programa detalla la vida turbulenta de Cipollati, marcada por excesos con drogas y alcohol, el suicidio de su ex pareja, la crianza de sus hijos gemelos Donato y Giorgio, y problemas legales pasados como siete causas por ejecuciones de alquileres entre 1998 y 2016, además de cobrar por seis meses la jubilación de su madre fallecida ante la caja de la Policía Federal.
Sus hijos, que jugaron fútbol en Suiza y tramitan ciudadanía italiana, intentan ayudarlo llevándolo consigo, pero complicaciones legales lo dificultan. El panel lamenta la ausencia de apoyo gremial de músicos, a diferencia de actores, y ofrece el programa como puente para ayuda solidaria, destacando que sus únicos ingresos son regalías cuatrimestrales.
Expertos legales explican que no es desalojo por deuda sino por herencia, y aunque no es fácil expulsarlo, una orden podría involucrar policía. Cipollati se muestra resignado pero optimista con la mudanza, mientras el programa repasa su fama en los 80-90 contrastada con su ocaso actual.