Alejandro Salazar, médico del hospital Gutiérrez, murió por sobredosis de propofol y fentanilo en su departamento, destapando robo de anestésicos del Hospital Italiano para fiestas privadas llamadas Propofest con "viajes controlados" y sexo, organizadas vía WhatsApp por residentes anestesiólogos.
Investigación revela chats filtrados donde residentes como Fini (R3 Italiano), Tati (R3 Rivadavia) y otros consumían sustancias hospitalarias en fiestas electrónicas; hallaron bombas de infusión y descartables; hospital desvinculó a dos implicados y reportó robo también de ketamina el 30 de marzo.
Francisco Dadich, presidente Fundación Argentina de Toxicología, explicó que propofol induce sedación rápida con depresión respiratoria y fentanilo la sostiene, pero variaciones mínimas causan muerte; desvíos ocurren prescribiendo extra o en farmacia, pese doble control y trazabilidad estricta no disponible en farmacias comunes.
Expertos vinculan consumo a personal de salud por acceso, creyendo controlar dosis; caso evoca Michael Jackson y anestesista Gerardo Virilis preso por intento similar; no habitual en Argentina sin producción clandestina, pero desvíos crecientes llevan a muertes inadvertidas.
Sociedad de Anestesiología acusado de tapar noticia de otro residente muerto; causa judicial inminente para trazabilidad, fiestas y posibles más víctimas.