El programa satírico Argenzuela destrozó a Manuel Adorni, vocero presidencial, acusándolo de hipócrita por criticar en videos viejos la corrupción ajena mientras ahora acumula deudas millonarias con jubiladas para comprar propiedades lujosas.
En un skit humorístico, invocaron al "espíritu de Adorni" con una ouija y mostraron clips antiguos donde él se burlaba de políticos con millones inexplicables, como un amigo con un millón de pesos para prestar, y pedía cerrar la TV Pública, pero ahora defiende contratos dudosos allí y vive en countries tranquilos como Indio Cuá.
Adorni enfrenta quejas de vecinos en su country por protestas a su puerta, prometió mandar "gente a ordenar" en 40 minutos usando fuerzas de seguridad para temas personales, y publicó disculpas en el chat vecinal. Además, su declaración jurada revela préstamos de cuatro mujeres mayores, incluyendo Alma Zúcolo (96 años, fallecida), Victoria María José Cancio (contadora), Graciela Isabel Molina y otras dos de 64 y 72 años que le prestaron 200 mil dólares para un departamento en Miró, Caballito, valuado en 400-450 mil dólares.
Las prestamistas, Beatriz Viega (socias de Nazca Gold SRL, constructora) y Claudia Svabo (afiliada a PAMI), compraron el depto seis meses antes y lo vendieron barato; periodistas tocaron timbres y negaron conocerlo. El programa lo tildó de "lumpen" ávido por guita, comparándolo con la caja fuerte de Néstor Kirchner que él denunciaba, y adelantó más escándalos como casas en venta más caras de lo comprado.