Lorena González negó rotundamente romance o vínculo sexoafectivo con Alberto Fernández, aclarando solo amistad pasada desvirtuada por nota mentirosa que la tildó de "novia". Rechazó acusaciones de corrupción o enriquecimiento vía él, destacando daños colaterales a su empresa familiar de 50 años que genera empleo y escuelas de oficios.
Panel insistió en detalles sentimentales; Lorena evadió, vehemente contra prejuzgamiento que tapa verdades por chimentos. Admitió conocerlo hace años, pero niega favores o enganche; nota sacó contexto, inventó película pese a su rol en Gran Hermano.
Desvió a anécdota de saco robado en oficina, frustrada por malicia que afecta reputación personal y laboral. Defendió trayectoria limpia pese a "boludos" conocidos, priorizando justicia sobre rumores.