El pastor explicó el llamado de Juan el Bautista, o Yohanan, especialmente a líderes religiosos, no para conquistar naciones sino para el arrepentimiento o metanoía, un cambio radical de 180 grados al reconocer prácticas contrarias a la voluntad de Dios.
Usó el ejemplo del hijo pródigo, quien recapacitó en el chiquero cuidando cerdos, deseando las algarrobas de los animales y comparando su miseria con la abundancia en casa de su padre, movido por el hambre a decidir volver.
Enlazó con tiempos actuales de catástrofes económicas por malos gobiernos y políticos que no aman al Creador ni al pueblo, generando efecto dominó. Solo el teshuvá, arrepentimiento colectivo rechazando odio, racismo y crimen, salvará de juicios venideros.
La Torah manda amar y cuidar a viudas, huérfanos, pobres, extranjeros y necesitados. Juan y Yeshua el Mesías fundaron la asamblea mesiánica, pero líderes religiosos traicionaron entregando a Yeshua al Imperio Romano.