Estudios internacionales critican planes nutricionales de inteligencia artificial por déficits graves en hierro, calcio y vitamina D, exceso de proteínas, sodio y grasas, sin pedir análisis clínicos ni ajustar a sensaciones corporales como acidez.
La IA propone menús obsesivos como "una nuez a las 3 de la tarde", promoviendo flacura extrema y trastornos alimenticios en Argentina, tercer país mundial con más casos, agravado por redes como Instagram y tendencias hollywoodenses de los 90.
Panelistas advierten sesgo de género previo en IA y recomiendan consultar nutricionistas o médicos reales, no reemplazarlos pese a crisis económica, ya que IA no siente el cuerpo ni personaliza adecuadamente.