La humedad pegajosa invade Buenos Aires y provoca un olor a perro mojado al abrir las ventanas, según comentaron los conductores en vivo.
La ropa no se seca por completo y las calzadas quedan resbaladizas, lo que complica el tránsito diario pese a la obligación de concurrir al trabajo.
Los panelistas coincidieron en que el ambiente resulta incómodo pero no excusa para faltar, recomendando salir adelante con paciencia.