El Gobierno nacional decidió suspender el incremento de los impuestos a los combustibles en abril para evitar una mayor suba en los precios de nafta y gasoil, en medio de la escalada del petróleo por la guerra en Medio Oriente.
Los combustibles subieron entre 15% y 20% en marzo. El Ministerio de Economía no actualizará el impuesto a combustibles líquidos ni al dióxido de carbono, pendiente de decreto oficial.
Las petroleras trasladan automáticamente las subas a surtidores. El equipo de Luis Caputo descarta intervenir en precios internos y mantiene paridad de exportación, dejando de recaudar entre 170 y 200 millones de dólares por mes sin actualización.
La medida se suma a aumentos en mezcla de bioetanol y biodiesel, heredada de gestiones previas para controlar inflación.