En San Cristóbal, Santa Fe, el velorio de Ian, el chico de 13 años asesinado en un tiroteo escolar, genera un desconsuelo absoluto entre familiares y vecinos que buscan explicaciones imposibles de entender.
Miriam, la mamá de Ian, corrió desesperada a la plaza y casas de compañeros al enterarse del tiroteo hasta confirmar por descarte que su hijo único había recibido el disparo mortal; el papá Leandro trabaja en licencias municipales y ella es maestra jardinera.
El fiscal regional Carlos Botero reveló que se investiga como homicidio común aunque el autor de 15 años es no punible: ingresó desarmada una escopeta calibre 12/70 de su abuelo en la mochila, la armó en el baño con cartuchería y cinturón, disparó cuatro veces recargando una vez, hiriendo a dos más antes de ser reducido por Fabio, personal de mantenimiento de la escuela convertido en héroe.
No hay evidencia de bullying, problemas familiares ni drogas en el victimario; permanece en instituto de Santa Fe por acuerdo, audiencia de atribución el viernes decidirá medidas como no regreso a San Cristóbal o instituto semiabierto, con pericias psicológicas pese a no afectar punibilidad.
El pueblo en estupor apoya a la familia de laburantes; el caso conmociona como masacres escolares en EE.UU. en zona de narcotráfico.