El programa satírico Argenzuela profundizó la investigación sobre las propiedades de Manuel Adorni, vocero presidencial, revelando que las escrituras del departamento en Caballito (calle Miró) y la casa en Indio Cuá se hicieron en la misma escribanía de Adriana Nechevenko de Schuster, ligada a causas delictivas como la efedrina.
Las dos jubiladas que le prestaron 200 mil dólares para comprar el departamento de Miró, Beatriz Viega (72 años, socia de Nazca Gold SRL) y Claudia Svabo (64 años, afiliada a PAMI), compraron la propiedad seis meses antes a Hugo Morales, exjugador de Huracán, y se la vendieron por debajo del valor real de 400 mil dólares, según tasaciones inmobiliarias.
El fiscal Policita pidió allanamiento a la escribanía y citó a la escribana como testigo por enriquecimiento ilícito de Adorni, quien incrementó deudas un 178% pese a tener dólares declarados. Reportero de C5N tocó portero en la escribanía (Luisa España 277), pero negaron todo contacto y cortaron comunicación.
Adorni enfrenta sospechas de testaferrato con jubiladas, ventas subvaluadas para evadir impuestos y conexiones con inmobiliarias que ofrecen "llave en mano" con plata en negro. No dio explicaciones, canceló conferencia y recibe apoyo de Nicolás Pino (Sociedad Rural), mientras crece molestia en La Rosada.
El escándalo incluye su salto patrimonial desde 2018, cuando le cortaron la luz por falta de pago, a múltiples propiedades y gastos millonarios en viajes y tarjetas, coincidiendo con su rol estatal y contratos en TV Pública.