El fiscal regional Carlos Botero informó sobre la investigación del tiroteo en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, donde un menor de 15 años mató a su compañero Ian de 13 años con una escopeta calibre 12-70 del abuelo e hirió a otros dos. El menor, no punible por ley, está en un centro de cerramiento total en Santa Fe desde ayer, con consentimiento de la madre y acuerdo en audiencia para medidas de protección.
Botero aclaró imprecisiones: no hay evidencia aún de bullying contra el autor, el arma entró en mochila no en estuche de guitarra, y la fiscal Karina Cervaldo y coordinador Luis Chapapietra no acreditan violencia previa. La pesquisa avanza intensamente como homicidio, pero deriva a medidas protectoras para el menor, víctimas y terceros, con análisis psicológico pendiente.
En debate posterior con María Sismán, psicopedagoga de Libres de Bullying, se analizó si señales de autolesiones, problemas familiares o agresiones en el curso (incluyendo a una chica) fueron ignoradas. Sismán enfatizó que el bullying se gesta gradualmente, requiere intervención grupal no individual, y adultos normalizan agresiones como "juegos" de adolescencia.
Se criticó la falta de dispositivos escolares para convivencia, secreto en casos y redes sociales que amplifican daños con videos y mensajes. Expertos urgen interrumpir humillaciones, trabajar con agresores y grupos, y no culpar solo a escuela sino asumir responsabilidades compartidas para prevenir tragedias como Patagones o Rafael Calzada.