La comunidad de San Cristóbal, Santa Fe, continúa de duelo por el tiroteo en la escuela Mariano Moreno donde Ian Cabrera de 13 años fue asesinado por un chico de 15 años que llevó una escopeta cargada, hiriendo a dos compañeros. El preceptor Pablo Barreto actuó como héroe al reducir al atacante tras fallar un disparo dirigido a él.
La licenciada Anabella Cerventi alertó sobre síntomas de estrés postraumático en alumnos y comunidad, que pueden aparecer hasta un año después por ruidos o situaciones similares. Recomendó grupos terapéuticos para procesar el duelo y resignificar la escuela como lugar seguro, criticando la falta de prevención y legitimación de violencia en eventos como simulacros de fusilamientos.
Testimonios revelan bullying al agresor en una fiesta el fin de semana previo, donde le tiraron fernet manchándole la camisa, y situaciones recurrentes fuera de la escuela. La familia del atacante enfrentaba complejidades: la madre, docente Mabel con licencia psiquiátrica, el padre viviendo en otra provincia, y el chico en tratamiento psicológico por sentirse solo.
El cortejo fúnebre de Ian partió al cementerio, mientras la defensa del agresor, por el doctor Oroño, argumenta conflicto familiar y no imputabilidad por su edad. Martín, alumno presente, y Carlos, periodista local, compartieron vivencias del terror vivido.
La comunidad debe generar espacios de palabra y observación para evitar futuros pasajes al acto, priorizando habilidades socioemocionales sobre el programa educativo.