Manuel y Bettina Adorni compraron un departamento en calle Miró con un préstamo de 200.000 dólares, 100.000 por cabeza de dos señoras mayores que, según nota de Ignacio Grimaldi en La Nación, no recuerdan haber prestado el dinero.
El escándalo surge en el juzgado de Ariel Lijo: secretaria del piloto del viaje facturado declara presión de Marcelo Grandío, amigo de Adorni, para echar atrás pago en negro con sobre enviado a clínica.
Estas irregularidades pantanan a Adorni, ahora jefe de Gabinete, en un berenjenal que afecta al gobierno pese al triunfo en YPF.