Los abogados Mariana y Néstor Oroño, defensores del menor de 15 años autor del tiroteo en el colegio de San Cristóbal, Santa Fe, donde mató a Ian de 13 años e hirió a otros con una escopeta del abuelo, confirmaron que el adolescente presenta shock, angustia, tendencias suicidas previas y autolesiones. El menor está privado de libertad en un centro de minoridad en Santa Fe, con acompañamiento de padres y equipo interdisciplinario, ya que es inimputable y recibirá medidas de seguridad revisables, posiblemente en instituciones cerradas inicialmente.
El portero del colegio relató cómo escuchó explosiones, vio al chico armado disparando indiscriminadamente tras matar a Ian —primero en el baño en el hombro y luego rematándolo en el piso— y lo redujo quitándole el arma, evitando una masacre mayor. Madres del colegio expresaron conmoción, señalando fallas sociales y que el hecho era previsible en una sociedad enferma. Imágenes en vivo mostraron el velorio de Ian, único hijo de padres jardineros, fanático de River y muy querido.
Se reveló que el tirador tenía una cuenta falsa en redes donde publicaba imágenes de masacres escolares previas, y ahora adolescentes lo idolatran con mensajes como "héroe", "ídolo", incluso de España, horrorizando al panel. El debate se extendió a la "generación de cristal" sin tolerancia a la frustración, influencia de videojuegos violentos como GTA, adicción a redes, falta de control parental y vínculos virtuales post-pandemia, urgiendo más presencia, límites y herramientas para prevenir tragedias.
Panelistas compartieron experiencias de frustración parental, control de teléfonos y necesidad de diálogo, reconociendo la dificultad en un mundo de contenidos morbosos que glorifican la violencia o enfermedades como anorexia extrema en TikTok. Insistieron en que el portero es el verdadero héroe y que padres deben actuar como "detectives" sin relajar vigilancia.