Los vecinos del edificio derrumbado en Parque Patricios comenzaron a regresar a sus viviendas sin opción, pese al miedo que aún sienten por el estruendo que lo cambió todo. Después de días en hoteles con incertidumbre, la justicia certificó que las estructuras son seguras y habitables, pero una firma no borra el terror.
Vuelven porque la estadía hotelera se terminó y no les queda otra alternativa. Un vecino contó que los cambiaron de hotel en hotel sin saber si prolongarían la estadía, y ahora retornan con la rutina destruida, trabajos afectados y hijos asustados.
Nadie garantiza que no se repita el derrumbe, ya que podrían caer más escombros. La sensación de inseguridad persiste, y los afectados expresan que no están seguros de habitar el lugar, pero la falta de opciones los obliga a volver.
Este regreso forzado mantiene fresca la memoria del colapso, dejando a las familias en una situación de vulnerabilidad extrema.