La Unión Europea adoptó una flexibilización temporal en exigencias de reducción de emisiones de CO2 para nuevos camiones y autobuses, reconociendo retos como el lento despliegue de infraestructuras de recarga.
Las metas originales: 15% menos en 2025, 43% en 2030 y 90% en 2040. Ahora permiten acumular créditos de 2025-2029 sin trayectoria lineal estricta para facilitar cumplimiento futuro.
La medida incentiva vehículos pesados de cero emisiones tempranamente, respaldada por Comisión, Parlamento y Consejo sin cambios.