Donald Trump evalúa una operación militar para retirar 440 kilos de uranio enriquecido al 60% de instalaciones en Natanz e Isfahan en Irán, según reveló el Wall Street Journal, aunque no hay decisión definitiva y surge de comentarios improvisados del presidente.
El uranio al 60% podría usarse para fines nucleares, aunque para una bomba atómica requiere 90%, y nadie confirma si Irán lo posee; estas zonas ya fueron bombardeadas por EE.UU. en la guerra de 12 días en junio 2025. Irán debate salir del tratado de no proliferación, mientras EE.UU. autorizó ventas de petróleo iraní a Asia, beneficiando a Rusia y China.
Expertos como el general retirado Joseph Boter advierten que la operación es compleja por túneles profundos de kilómetros, escombros, explosivos y condiciones extremas para trasladar el material. Asesores de Trump la ven suicida, con oposición pública en marchas contra la guerra en EE.UU.
Irán tiene ventajas: preparación prolongada, terreno continental desconocido para EE.UU., combatientes dispuestos a morir por recursos como el petróleo y misiles cada vez más sofisticados, lo que hace la misión muy difícil según analistas.