El sistema Smart Sampa en San Pablo continúa sumando cifras en su 'prisionómetro' mientras la ciudad parece aceptar el pacto entre vigilancia total y la promesa de seguridad.
Las autoridades destacan la reducción de la criminalidad gracias a las 40.000 cámaras con IA que han capturado fugitivos y detenidos en flagrancia, aunque persisten errores como identificaciones falsas del 8% y preocupaciones por sesgo racial en una población mayoritariamente negra.
El costo operativo es de 2 millones de dólares mensuales y el gobierno defiende que nadie permanece preso por error, atribuyendo fallas a órdenes judiciales.