El tiroteo en la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal dejó un alumno de 13 años muerto, Ian Cabrera, y dos heridos de bala fuera de peligro, mientras otros sufrieron lesiones leves al escapar rompiendo vidrios y alambrados. Alumnas sobrevivientes acusaron a maestros de cerrar aulas dejando a los chicos afuera durante el ataque del menor conocido como Leo, quien salió del baño gritando "sorpresa" y disparó primero contra Ian en la espalda y cuello.
Madres y vecinos expresaron conmoción total por la tragedia en la tranquila ciudad santafesina, describiendo familias trabajadoras de ambos lados: los abuelos del agresor son comerciantes y el abuelo dueño del arma, el padre de la víctima empleado municipal de toda la vida. Testimonios destacan que Leo era buen alumno en primaria pero había amenazado antes a compañeros, aunque vecinos niegan bullying evidente y apuntan a posibles problemas familiares.
En el hospital cercano a 100 metros de la escuela, doce chicos recibieron atención por heridas menores de la huida desesperada, algunos trasladados a Rafaela y Santa Fe pero ya estabilizados. La mamá de Ian se descompensó por el dolor y alumnos relatan cómo rompieron puertas y ventanas para escapar, temiendo que el agresor subiera al segundo piso.
El secretario de Gobierno municipal Ramiro Muñoz confirmó solo dos heridos graves estables y pidió "mea culpa" a toda la dirigencia política desde el presidente hasta el último funcionario por la violencia verbal en medios y redes que inculca agresividad en los jóvenes. Una docente declaró ante Policía de Investigaciones que vio a Leo en shock, abstraído y sin hablar tras ser desarmado.
Alumnos testigos vieron a Leo entrar con el arma bajo el buso, no en estuche de guitarra, y disparar inmediatamente; lo describen como buen pibe sin actitudes agresivas previas, sugiriendo problemas hogareños o falta de charlas preventivas en la escuela por cuestiones políticas.