Roberto Mazzotta, ciego total por retinosis pigmentaria, es el segundo jugador de blind tennis en Argentina desde 2012 y participó en tres mundiales. El deporte inventado en Japón usa pelota sonora de goma espuma con campanitas y permite tres piques para ciegos.
Lourdes Fulza, de 20 años, perdió la vista a los 13 por tumores cancerosos y empezó hace un año convencida por Norma, esposa de Mazzotta. Hoy hay más de 50 jugadores en el país, con escuela en San Isidro de 20 alumnos.
Entrenadores Alberto Oscar de Larretape y Alejandro Sergio Peña explican reglas similares al tenis tradicional pero en espacio cubierto con silencio absoluto, raquetas convencionales y efectos como kick o slice. Demuestran golpes y canastos, destacando libertad en cancha sin contacto físico.
La cancha mide 12,80x6,10 metros, usan parquet en Rosell y adaptan metodologías para revés y movilidad. Invitan a seguir en arroba Locos por el Blind Tenis.