Diego Quindimil, psicólogo, describe el tiroteo en San Cristóbal como un síntoma de la violencia social cotidiana, influida por falta de conexión adulta con adolescentes, proliferación de armas y ausencia de políticas en salud mental.
Critica que los chicos vean armas como solución a conflictos en noticias diarias; urge protocolos escolares y atención al trauma para retorno de alumnos, enfatizando responsabilidad social colectiva más allá de lo aislado.
Subraya constitución subjetiva vulnerable en adolescencia, agravada por discursos de odio y falta de prevención, vinculando al clima de inseguridad general en Argentina.