El presidente del Club Independiente de San Cristóbal, también periodista local, relató en vivo el profundo impacto del tiroteo en la Escuela Nacional 40 Mariano Moreno, donde un adolescente de 15 años mató a Ian, chico de 13 años e hijo único de padres ejemplares que lo acompañaban siempre al club y trabajaban duro para mantenerlo: el padre en empleo municipal de atención al público y la madre como limpiadora en casas.
Ian era un chico respetuoso, tranquilo en el colectivo y no destacaba por malas conductas, fruto de padres colaborativos que quedaban en la tribuna dos horas viéndolo jugar; el presidente abrazó al padre cuando llegó el cadáver al hospital, describiendo su incredulidad por enviar al hijo al colegio y recibirlo muerto.
El pueblo vive una violencia crónica minimizada: disturbios barriales con tiros de armas caseras, consumo de drogas y alcohol entre adolescentes y niños, peleas a la salida de escuelas como la Técnica, Comercio y la misma 40, donde hubo caso similar al de Jeremías Monzón en Santo Tomé con una adolescente desfigurada; dirigentes deportivos y docentes piden profesionales capacitados para prevenir.
En estudio, la jueza Julia Márquez explicó que por la edad del tirador no es punible aún bajo la ley vigente (nueva prorrogada 180 días), pero un juez puede ordenar medidas de seguridad como internación o tratamiento psicológico según pericia; Cecilia Scholtz, psicóloga, apuntó a ausencia parental, influencia de virtualidad violenta y lóbulo prefrontal inmaduro hasta los 25 años.