La policía australiana abatió a tiros a Desi Freeman (antes Desmond Fieldy), de 56 años, fugitivo desde agosto por asesinar dos agentes e herir a un tercero en tiroteo rural en Victoria.
Ofrecían un millón de dólares australianos de recompensa. Se ocultaba en noreste de Victoria usando habilidades de supervivencia cerca de parque nacional.
La población colaboró con datos tras meses de búsqueda intensiva.