El presidente español Pedro Sánchez denegó el uso de bases de Rota y Morón a Estados Unidos para la guerra contra Irán, rechazando todos los planes de vuelo relacionados.
Sánchez invocó la soberanía española y el acuerdo bilateral para no participar en lo que califica de guerra ilegal, tensando relaciones con Donald Trump y evidenciando fisuras en la OTAN.
Europa rechaza involucrarse directamente: Alemania declara "no es nuestra guerra", mientras Trump critica a aliados como cobardes; el Papa condenó el conflicto con "manos manchadas de sangre".
Andrés analizó que OTAN da apoyo logístico indirecto pero evita escalada, priorizando Ucrania; opinión pública europea rechaza la guerra con manifestaciones masivas.