La ciudad de Buenos Aires amanece envuelta en una densa niebla que reduce drásticamente la visibilidad, con una mañana húmeda y gris a 22,4 grados de temperatura y sensación térmica similar.
El fenómeno complica los accesos, especialmente en autopistas donde la visibilidad se limita a 400 o 500 metros, y el asfalto mojado por llovizna y rocío se torna resbaladizo y peligroso para circular.
Desde la calle Riccheri, el reportero Carlos Ferrara advierte sobre el riesgo en vivo, destacando que los árboles apenas se distinguen y urge precaución a los conductores.