Bajo el sistema kafala, miles de trabajadores migrantes en Líbano enfrentan crisis agravada por la guerra: desplazados o abandonados sin apoyo. En un convento cerca de Beirut, 100 migrantes africanos como Nasla Ibrahim huyeron de bombardeos con lo puesto.
Trabajadoras domésticas se organizan en refugios, cocinando para decenas y repartiendo comida en calles. Niños como Mustafa sufren marginación sin papeles. Carecen de protección legal atados a empleadores.
Redes solidarias surgen ante falta institucional, ayudando a familias, embarazadas y sin hogar en Beirut.