Un adolescente de 15 años mató a su compañero Ian, de 13 años, en la Escuela de San Cristóbal, Santa Fe, con una escopeta calibre 12/70 tomada de la casa de su abuelo. Ingresó temprano ocultándola bajo el buzo, esperó en los baños cerca de la entrada durante el izado de la bandera, gritó "sorpresa, los voy a matar a todos" y disparó cuatro veces, matando a Ian de dos tiros por la espalda y hiriéndolo a dos menores más con perdigones.
Otros seis chicos sufrieron heridas leves al huir rompiendo vidrios, cortando alambrados o saltando ventanas. Los dos heridos de bala siguen internados en Santa Fe y Rafaela sin riesgo de vida, mientras los leves fueron dados de alta. El atacante, descrito como retraído e introvertido, fue reducido por personal escolar y trasladado a un instituto de menores en Santa Fe capital, ya que es inimputable pese a la nueva ley pendiente de reglamentación.
Los abogados de la familia, Néstor y Mariana Oroño, revelaron que el menor estaba bajo tratamiento psicológico por autolesiones en el brazo hace meses, sin medicación ni conductas violentas previas hacia terceros. Los padres están separados, la madre en San Cristóbal y el padre en Entre Ríos a 500 km; este último lo llamó a las 6 de la mañana para una charla normal antes del colegio. Desmienten ausencias paternas y problemas graves con el padre, enfatizando que judicialmente solo investiga al menor.
La escuela niega conocimiento de bullying, conflictos o tratamiento, aunque un video muestra compañeros despertándolo en clase posiblemente por somnolencia. Testigos relatan dominio espacial del atacante desde escalones, mancha de sangre confirmada en vivo y allanamiento policial por legajos. La comunidad cuestiona fallas en alertas pese a señales, exige mejor ley de salud mental y centros de reinserción, en medio de críticas al ajuste estatal.
Vecinos y docentes destacan al atacante como buen alumno, abanderado, sin incidentes notorios; pueblo de 15 mil habitantes conmocionado planea vigilia con velas a las 20 hs.