El documental explora la transición de Arabia Saudita bajo el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS), quien tomó permiso para grabar tras un año y muestra reformas existenciales para diversificar más allá del petróleo, con Visión 2030 que incluye mayor rol de mujeres y educación, en un país donde el 70% de la población es menor de 30 años.
MBS, educado localmente y marginado inicialmente, ascendió con su padre rey Salman en 2015, destituyendo a Mohammed bin Nayef en 2017; lanzó intervenciones en Yemen y en 2017 confinó a 300 elites en el Ritz Carlton de Riad, recaudando 107 mil millones de dólares en nombre de anticorrupción, silenciando opositores del antiguo régimen.
En Riad, calles se llenan de jóvenes usando redes sociales intensamente, orgullosos de cambios como fin de hijab obligatorio y policía religiosa despojada de autoridad; MBS reescribe historia en museo de Diriyah enfatizando fundación en 1727 por Saud sin wahhabismo central, debilitando clérigos conservadores y promoviendo turismo como nuevo motor económico.
Exiliado Khalid al-Jabri critica represión: hermanos retenidos como rehenes desde ascenso de MBS, padre amenazado por conocer secretos; pese reformas, país se convierte en estado policial donde criticar lleva a arrestos, aunque popular entre jóvenes por modernización saudita única.