Mario relató que tras tener hija y hijo, la economía empeoró pese a trabajo estable, llegando a tomar solo mate para que sus hijos comieran, y en 2012 lo despidieron, recurriendo a changas sin poder alimentar a la familia, generando peleas e indignación.
Participando los lunes de prosperidad, cambió su forma de hablar y actitud guiado por pastores, conquistando auto, moto, trabajo por cuenta propia con herramientas propias, sin faltas en la familia que ahora come lo que quiere y accede a cursos.
Hoy puede decir sí a lo que sus hijos quieran, prosperado por fidelidad a Dios que le dio visión para trabajar independientemente.