Lucas Pertossi, condenado a 15 años por el crimen de Fernando Báez Sosa, dio testimonio afirmando que el juicio es nulo por falta de derecho de defensa al compartir abogado con intereses contrapuestos.
Pertossi insiste en que no hubo plan para matar, que nadie tomó dimensión de la gravedad, se siente arrastrado por otros y no puede nombrar a la víctima, refiriéndola como "el chico"; alega que su abogado le impidió pedir perdón a la familia.
Otras defensas, como la de Máximo Thomsen y Francisco Neto, suman pedidos de nulidad ante la Corte; Fernando Burlando, abogado de la familia, pide perpetua para Pertossi.
Conductores destacan que los rugbiers victimizan su rol, minimizan el homicidio como "pelea" y evitan responsabilidad plena, mostrando videos del crimen donde Pertossi niega intención letal.
Se vincula al debate sobre impunidad en casos de menores y patotas, cerrando con reflexión sobre violencia juvenil.