Empleados de locales como Starbucks en Palermo no pueden prender aires acondicionados ni luces por ordenanza municipal para ahorrar electricidad, dejando clientes hacinados con ventiladores en pleno calor.
Panelistas critican la medida como prueba de que los argentinos no viven los días más felices según el ministro Luis Caputo, al que llaman cínico más grande de la historia, y evitan hablar más política.