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Jóvenes wichí caen en adicciones por hambre y deserción escolar en Morillo

Tensión: intercambio (20°)

En Coronel Juan Solá, conocido como Morillo sobre la ruta 81 en Salta, los jóvenes wichí enfrentan falta extrema de oportunidades, hambre diaria y deserción escolar por discriminación, falta de recursos como calzado o agua para bañarse, y barreras idiomáticas.

17 jóvenes murieron en cuatro años por consumo de drogas como nafta inhalada en tetrabrick, alcohol y marihuana, con casos de suicidios, autoquemados y zombies en las calles; la nafta es fácil de conseguir y deja "tontitos", llevando a abandonos escolares desde los 15 años.

Se necesitan intervenciones integrales en salud mental, educación, social y seguridad, ya que el hospital local es de complejidad 2 sin internación, derivando casos graves; las comunidades estigmatizadas pierden su cultura y cosmovisión, naturalizando la supervivencia sin sueños.

Proyectos como huertas y espacios recuperados buscan motivarlos con salidas laborales, mientras fundaciones planean centros NANUM de conectividad digital para tardes críticas, evitando consumo y fomentando sueños con internet, computadoras y contención en un lugar abandonado.

Testimonios de jóvenes como Beto revelan consumo desde los 6-8 años en la calle, sin vergüenza, y deseo de dejarlo pero sin herramientas, priorizando espacios para soñar y alternativas a la pobreza en un país rico con desigualdades visibles por TV y celulares.